Taller de escritura creativa en La Capital

Las escuelas visitan el Museo Diario La Capital y algunos chicos, además de realizar el recorrido tradicional, participan de los talleres de Escritura Creativa, donde se intenta animarlos a que comiencen a escribir una historia en el taller, inspirados por los elementos del Museo.

Taller de escritura creativa en La Capital

Una vez iniciado el relato, los chicos lo continúan en clases de diferentes maneras, individual, en grupo o en familia.

El objetivo de este taller es promover la escritura, y podemos asegurar que lo logramos de manera simple y divertida.

Los chicos continúan sus historias sin necesidad de que los docentes tengan que realizar demasiadas peripecias para lograr enamorarlos de las letras.

A continuación se publican cuentos que tienen el mismo comienzo porque todos iniciaron las narraciones de ese modo en los talleres que se realizaron en el Museo, y luego, por varias semanas continuaron los relatos en clases y en sus casas.

 

El viaje del terror

El colectivero no llegó a horario ni a destino, la mañana no era como la mayoría de las mañanas. Esta era gris. Muy gris en medio de una primavera que se anunciaba maravillosa.

Los chicos estaban en la puerta de la escuela. Puntuales y emocionados por un nuevo viaje, una nueva aventura. Los niños empezaron a ponerse nerviosos, hasta que, el ruido del motor se hizo escuchar. Algunos de los chicos estaban nerviosos, tristes, ansiosos, decepcionados, con bronca y otros jugando y haciendo lío como siempre...

El bus llega tarde. Arranca y después de unas horas de viaje, se pierde... Se dan cuenta que tanto el GPS del colectivero como todos los demás celulares están sin señal.

Andando a la deriva, el bus se rompe y se bajan. Cuando terminaron de bajar, el colectivo explotó.

Comenzaron a andar por el bosque y encontraron una casa abandonada. Cuando entraron a la casa, algunos lloraban, otros estaban tan asustados que temblaban.

La maestra tranquilizó a los niños. Intentaron salir, pero se dieron cuenta de que las puertas se cerraron.

Prendieron las luces. Se organizaron para comer y pasar la noche...

Se durmieron, de tan cansados que estaban. A media noche, un niño se despertó porque oía ruidos extraños. Estaba tan asustado, que despertó a todos. Juntos esperaron a que se haga de día, para poder pedir ayuda y arreglar el colectivo.

Ya de día, al notar que nada pasaba por ahí, buscaron herramientas para poder arreglar el colectivo y poder salir. Al salir repararon el vehículo y siguieron su camino.

Fueron felices de volver sanos y salvos. Pero todavía conservan ese recuerdo desagradable de lo que les sucedió.

Victoria Caula, Valentina José, Luisana Ferrer, Avril Naveros, Luciano Ferrer 

Escuela Natividad del Señor

 

La casa del misterio

El colectivero no llegó a horario ni a destino, la mañana no era como la mayoría de las mañanas. Esta era gris. Muy gris en medio de una primavera que se anunciaba maravillosa.

Los chicos estaban en la puerta de la escuela. Puntuales y emocionados por un nuevo viaje, una nueva aventura. Los niños empezaron a ponerse nerviosos, hasta que, el ruido del motor se hizo escuchar.

Algunos de los chicos estaban nerviosos, tristes, ansiosos, decepcionados, con bronca y otros jugando y haciendo lío como siempre...

El bus llega tarde. Arranca y después de unas horas de viaje, se pierden... Se dan cuenta que tanto el GPS del colectivero como todos los demás celulares están sin señal. Andando a la deriva, el bus se rompe y se bajan. Comienzan a andar por el bosque y encuentran una casa abandonada.

Cuando entraron a la casa, comenzaron a escuchar susurros y crujidos de la madera. Se cerraron las puertas de golpe y los chicos quedaron inmóviles. .

Se dividieron en tres grupos para investigar. En una habitación encontraron un frasco de caramelos. A pesar de la desconfianza, los comieron y comenzaron a hacerse pequeños.

El segundo grupo, entró a una habitación muy colorida y poco a poco se fueron apagando.

El tercer grupo encontró una escalera que los condujo a un sótano, frío y oscuro. Ese sótano tenía muchos cuadros. De pronto los cuadros comenzaron a observarlos.

Todos comenzaron a escuchar una música que los envolvió. De pronto la casa abrió sus puertas y los liberó. Nadie pudo encontrar una explicación a lo sucedido. ¿Habrá sido un sueño?

Abril Benegas, Martina Ojeda, Belén Fernández, Gabriela Bordón 

Escuela Natividad del Señor

 

El sueño profundo

El colectivero no llegó a horario ni a destino, la mañana no era como la mayoría de las mañanas. Esta era gris. Muy gris en medio de una primavera que se anunciaba maravillosa.

Los chicos estaban en la puerta de la escuela. Puntuales y emocionados por un nuevo viaje, una nueva aventura. Los niños empezaron a ponerse nerviosos, hasta que, el ruido del motor se hizo escuchar.

Algunos de los chicos estaban nerviosos, tristes, ansiosos, decepcionados, con bronca y otros jugando y haciendo lío como siempre...

El bus llega tarde. Arranca y después de unas horas de viaje, se pierden... Se dan cuenta que tanto el GPS del colectivero como todos los demás celulares están sin señal.

Andando a la deriva, el bus se rompe y se bajan. Comienzan a andar por el bosque y encuentran una casa abandonada.

Una vez dentro de ella se larga una fuerte tormenta. Los rayos y la intensa lluvia no paraban. Impedía a los chicos pedir ayuda. Tuvieron que pasar la noche en esa misteriosa morada.

Al juntarse todos en una habitación comenzaron a sentir pasos en las escaleras viejas, que no dejaban de crujir. 

Al asomarse por el pasillo central una especie de figura se dibujó en la pared... 

Todos entraron en pánico. De repente un relámpago fuerte, hace que todos se despierten. Ahí descubrieron que solo fue un sueño, pero que todos habían soñado lo mismo y quedaron perplejos al ver la figura en las paredes.

Mauricio Bergia, Facundo Clerici, Renzo Buratti, Franco Molina, Valentino Cuello, Gloria Dàmario, Hernán Buratti, Valeria Montagna

Escuela Natividad del Señor

 

Sólo imaginación

El colectivero no llegó a horario ni a destino, la mañana no era como la mayoría de las mañanas. Esta era gris. Muy gris en medio de una primavera que se anunciaba maravillosa.

Los chicos estaban en la puerta de la escuela. Puntuales y emocionados por un nuevo viaje, una nueva aventura. Los niños empezaron a ponerse nerviosos, hasta que, el ruido del motor se hizo escuchar.

Algunos de los chicos estaban nerviosos, tristes, ansiosos, decepcionados, con bronca y otros jugando y haciendo lío como siempre...

El bus llega tarde. Arranca y después de unas horas de viaje, se pierden... Se dan cuenta que tanto el GPS del colectivero como todos los demás celulares están sin señal.

Andando a la deriva, el bus se rompe y se bajan. Comienzan a andar por el bosque y encuentran una casa abandonada.

Al entrar, el último cerró la puerta de un golpe y ¡plaf! Quedaron a oscuras y encendieron los celulares para iluminar el lugar.

De pronto, se ve por atrás el reflejo de una sombra humana y al mismo tiempo alguien apoya la mano sobre el hombro, uno de los chicos logra abrir una ventana y al entrar la luz de la luna, alumbra un maniquí. Sobre aquel que percibió que lo habían tocado en el hombro, solo era un guante. De pronto apareció una señora, era la dueño de la casa.

Todo lo que pasó fue obra de la imaginación de los chicos...

Martina Casaccio, Yazmín Cáceres Porcú, Amalia Talbot, Valentina Centurión, Norma Moringa, Sergio Talbot

Escuela Natividad del Señor

 

Animarse a perder el miedo

Esta historia se trata de unas vacaciones de verano. Habíamos decidido ir de campamento. Al llegar al destino donde íbamos a acampar, decidimos tomar una calle donde había un cartel que decía: visite el Hotel Edén. Pensamos en visitarlo esa noche.

Cuando esa noche quisimos ir, la ruta que nos llevaba hacia allí, estaba tan oscura, que nos perdimos. Nuestros celulares comenzaron a funcionar mal. Comenzamos a preguntar a la gente cómo llegar... Nos dijeron que allí suceden cosas raras. Preguntamos sobre esas cosas "extrañas" y nos comentaron que se escuchan ruidos, gritos, conversaciones e imágenes en la pared...

Visitamos el hotel. Pudimos verificar que allí realmente sucedían cosas extrañas. Pero de regreso, todo fue mucho mejor. La gente decía que visitar el lugar, hacía perder el temor y el miedo a las viejas historias.

Valentino Fedre, Miguel Ángel Fedre 

Escuela Natividad del Señor

 

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