Como es el taller que promueve la escritura

Las escuelas visitan el Museo Diario La Capital y muchos chicos, además de realizar el recorrido tradicional, participan de los talleres de Escritura Creativa, donde la meta es que comiencen a escribir una historia en el taller, inspirados por los elementos del Museo.

Como es el taller que promueve la escritura

Una vez iniciado el relato, los chicos lo continúan en clases de diferentes maneras, individual, en grupo o en familia.

El objetivo de este taller es promover la escritura, y podemos asegurar que lo logramos de manera simple y divertida. Los chicos continúan sus historias sin necesidad de que los docentes tengan que realizar demasiadas peripecias para lograr enamorarlos de las letras.

Las historias que a continuación se publican tienen el mismo comienzo porque así iniciaron todos las narraciones en los talleres que se realizaron en el Museo, y luego, por varias semanas continuaron los relatos en clases y en sus casas.

 Excursión satánica

El viaje de séptimo estaba súper organizado. Al llegar debíamos dejar todo en el hotel y después explorar el bosque. ¡Vamos, apúrense! – dijo la seño, pero todos estaban cantando y festejando antes de que el colectivo comience el viaje. Ya estábamos atrasados pero nada importaba, nuestro viaje no sería aburrido por nada del mundo. Momentos después de subir llegamos a destino. Ya que estábamos atrasados la seño Juli nos pidió que dejemos las cosas arriba. El hotel de llegada no estaba cerca, así que comenzamos nuestra exploración. La maestra nos llevó por un sendero de tierra que se encontraba junto a la carretera. Un bosque se levantó a nuestros costados. Un verde fosforescente resaltaba de éste. Pasados unos minutos, unos compañeros y yo pudimos ver, a lo lejos una casa. Parecía abandonada. Nos llamó mucho la atención. Sin que la maestra se diera cuenta, nos separamos del grupo y nos dirigimos allí. De a poco los murmullos de los chicos se iban apagando. Con cierto entusiasmo por saber que ocultaba aquella casa, entramos. No había señales de estar habitada, eso nos dio más seguridad. Uno de nosotros tomó el picaporte y abrió lentamente la puerta. Todo estaba en silencio absoluto y oscuro, nos quedábamos sin aire. Tras nosotros la puerta de entrada se cerró y no pudimos abrirla. Intentamos forcejear ventanas, pero nada se abría. Estábamos desesperados y vimos una escalera. Subimos corriendo y la única puerta llevaba al ático. Ingresamos pero el aire era inexistente. Una pequeña puerta en el techo nos dio una esperanza. La abrimos y pudimos tomar un poco de aire. Estábamos en una terraza oscura y deteriorada. Durante unos segundos nos sentimos aliviados. Pero no duró mucho. De repente, un ligero temblor se comenzó a percibir y, Lipef, uno de los compañeros comenzó a ponerse pálido. Las tejas resbalaban y caían. Una figura traslúcida cual gota de agua se comenzó a entrever en medio del caos. Todos gritamos, la figura se estaba haciendo cada vez más visible. Pálida como la nieve, en su rostro se observaba una vena hinchada, por la que corrían venas de azufre. El hombre nos habló: "Necesitamos su sangre para revivirnos". Todos quedamos helados, pero al instante Ferijá propuso un trato: "Yo entrego mi vida, para que utilicen mi sangre, pero a cambio dejen salir a mis compañeros de esta maldita casa". Los traslúcidos se reunieron para debatir sobre la propuesta. En el mismo momento los niños le dijeron a Ferijá "¿Por qué hiciste eso?"

Tranquilos, tengo un plan, en mi mochila tengo las témperas que pidió la seño Alexis, podemos utilizarlas para engañar a las criaturas. Colocaré sangre en partes de mi cuerpo y simularé estar muerta. Pusimos en marcha el plan, el traslúcido se acercó, todos estábamos muy nerviosos por el engaño. La criatura observó, y pareció estar convencida.

Le pedimos que nos muestre la forma de salir de la casa, y nos solicitaron llevarse con ellos el cadáver de nuestra compañera. El traslúcido accedió. Nos llevó hacia la puerta y telepáticamente la abrió. En el mismo momento olió la sangre y se dio cuenta del engaño. "¡Traidores! Pagarán con su propia sangre", gritó. Ferijá al escuchar se levantó y todos salimos corriendo. A su encuentro aparecieron las seños en helicóptero y los rescataron. Al volver a la escuela, contaron la historia pero nadie nos creyó, excepto el séptimo grado de la promoción anterior, que se encontraba en la escuela por asistir a una charla, quienes expresaron haber pasado por la misma experiencia. El próximo año, el sexto grado deberá realizar el mismo viaje, lástima que no hayan creído la historia.

Julieta Tecce y Alexis. 7º grado turno mañana Escuela Belgrano.

 Visita al Museo del Diario

Entramos al Diario y todo parecía normal, hasta que en la figura del canillita, que se encuentra en el vitral, apareció una gran cabeza desmembrándose. De repente, la cabeza comenzó a desvanecerse y un grito sacudió el lugar. El vidrio decorado empezó a moverse hasta que desapareció la figura del diariero. En la mesa de mármol, que se encuentra abajo, empezaron a aparecer grietas y desapareció la llave sin puerta. Después, de la nada, se abrieron los portones y se vio la sombra del canillita, a la cual, de repente se le cayó la cabeza y misteriosamente la sombra desapareció.

Comenzamos a escuchar voces. Un timbre aturdió el Museo y la llave sin puerta reapareció sobre la mesa de mármol. Seguimos el sonido del timbre y en el lugar de las bobinas había unos rollos de papel escritos.

Los investigamos y decían: "sangre, sucio, tiembla y azufre". Pensamos que era un código para descifrar el misterio del canillita, pero no pudimos revelar nada.

Salimos del Museo y regresamos a la escuela. Cada uno de nosotros se quedó pensando en la sombra, comentando acerca del horror y asombro que teníamos en ese momento y decidimos volver al día siguiente. Así sucedió.

Regresamos nuevamente al Museo con un poco de miedo y por sorpresa se repitió la misma escena. Ya no era casualidad... Cuando apareció la sombra corrimos hacia ésta y desapareció repentinamente. Nuevamente sonó el timbre y la misma sombra regresó al vitral. Una voz se escuchó diciendo: "¡Gracias por liberarme!" Y el canillita reapareció en el vidrio decorado.

Pudimos continuar la visita, pero el timbre nunca dejó de sonar y se hacía imposible escuchar otra cosa. De repente, se detuvo ese estruendoso sonido. A lo lejos se escuchó:

¡Nos volveremos a ver en otra oportunidad, visitantes!

Todos deslumbrados salimos corriendo porque la visita había finalizado y nunca más supimos algo sobre lo sucedido en el Museo...

Giulia Orazi, Valentín Anghilante y Thiago Cabrera. 6° B, Escuela Belgrano

 El canillita de La Capital

Entramos al Diario La Capital y todo parecía normal, hasta que de la figura del canillita, que se encuentra en el vitral, apareció una gran cabeza desmembrándose, de repente la cabeza comenzó a desvanecerse y un grito sacudió el lugar. El vidrio decorado empezó a moverse hasta que desapareció esa figura.

En la mesa de mármol que se encuentra exactamente debajo del gran vitral, empezaron a aparecer grietas. Salimos de ese salón y nos detuvimos frente a una campana de cristal que contenía una llave rara. Una llave especial, una llave que no tenía puerta. El cartel era claro, y con un destello nos distrajimos y la llave desapareció.

Después de la nada se abrieron los portones que dan ingreso a la rotativa, y se vio la sombra del Canillita, a la cual de la nada, se le cayó la cabeza.

De repente las luces se apagan y se prenden y el cuerpo del canillita desapareció dejando una mancha de sangre que decía:

CORRAN

Yendo a la sala de máquinas, el portón se cerró detrás. En este momento algunos pensaron que era mentira y otros que era real. Ahí decidimos separarnos, quince fueron al subsuelo y treinta fueron a las máquinas de escribir. Los del subsuelo tuvieron mala suerte, alguien había roto un tubo de un gas raro y poco a poco empezaron a desmayarse y alguien se los llevó. El otro grupo tuvo mejor suerte, las luces se apagaron y se prendieron, se escuchó un ruido, fueron a revisar el lugar y notaron que las máquinas de escribir ya no estaban y en su lugar había un hombre y con su último aliento dijo:

CORRAN

Y cayó una roca gigante enfrente nuestro que tapó los portones sellando por completo la salida normal. Solo quedaba liberada la de emergencia. En este momento nos enteramos de que nuestros compañeros estaban en camino a esta misma salida. Decidimos dividirnos en dos grupos, uno sacaría a los compañeros e iría por esa salida y el otro distraería al asesino y se las ingeniaría para salir de ahí.

Cuando se separaron, el asesino se paró frente al grupo. Movió sus brazos como remolinos y se sacó la máscara.

"¿Se asustaron?", preguntó.

Y después les explicó que todo era una broma y que si se unían a él, la broma saldría mejor. Entonces el asesino salió corriendo con uno de ellos a buscar a los chicos que iban rumbo a la puerta de emergencia. Estando cerca les gritó mientras sostenía de un brazo al chico cómplice. "¡Para salvarle la vida a su compañero deben salir corriendo ahora!"

Abrieron la puerta, y ya estando afuera, los recibieron sus mismos compañeros que ya sabían toda la verdad, y que entre risas les explicaron todo lo que estaba pasando, y en ese mismo momento salió el actor disfrazado de asesino haciendo chistes con el amigo cómplice.

Manuel Vicente, Leandro Vélez, Juan Ignacio Serrano, Leonel Ibarra y Valentín González. 6° B, Escuela Belgrano

Artículos recientes